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JABÓN DE ALOE VERA Y DOS ARCILLAS

Volvemos al blog y a Youtube, esta vez con un jabón. Es un jabón formulado a partir de unos aceites en concreto y un ingrediente principal como es el aloe vera. 

Qué decir del aloe vera que ya no se haya dicho... en nuestro jabón actuará como humectante e hidratante, a la vez que ayudará a limpiar las impurezas de nuestra piel. Para trabajar con él en la elaboración del jabón, usé dos hojas grandes de aloe; las lavé, las dejé en agua durante veinticuatro horas, para eliminar al máximo la aloína (sustancia contenida en el acíbar de la planta, que puede resultar irritante o laxante si se ingiere), y pasado ese tiempo terminé con el proceso de extraer el gel de las pencas y pasarlo por la batidora... Para conservarlo lo congelé... Y así fue como sustituí el agua de la solución de líquido y hidróxido de sodio, por el aloe congelado. Es la manera de que no pierda propiedades, por la reacción exotérmica del hidróxido de sodio...


Por la parte de las grasas, únicamente se utilizó aceite de oliva, aceite de coco, manteca de karité, aceite de almendras dulces y aceite de argán. 

Es una mezcla que da como resultado un jabón que, aunque terminará siendo duro, de entrada costará de que adquiera esa dureza, y tardaremos más en poder cortarlo. Normalmente se suele añadir alguna manteca más o algún aceite que aporte consistencia, como pueden ser la manteca de cacao o el aceite de ricino... También se podía haber usado alguna cera (de abejas, de carnaúba...) o ácido esteárico... Pero se formuló únicamente a partir de lo mencionado más arriba. La fórmula quedaba equilibrada, aunque fallaba un poco en dureza. Por lo demás, no tenía que haber ningún problema. No obstante, al poder contar con arcillas, que le dan un poder aglomerante, decidí utilizar unos pocos gramos, tanto de arcilla blanca como de arcilla verde, para no tener que utilizar otros colorantes para nuestro jabón.

Se trataba, a la vez, de utilizar alguna técnica, y pensé en la técnica de la pluma escondida. El resultado no ha sido espectacular, pero no se puede menospreciar. 

Así que, ahora, se puede ir a ver el paso a paso a mi canal de Youtube, no sin antes dejar aquí la fórmula que se utilizó:

260 g de aceite de oliva
115 g de aceite de coco
  80 g de manteca de karité
  30 g de aceite de almendras dulces
  20 g de aceite de argán
  12 g de arcilla blanca
  12 g de arcilla verde
162 g de jugo de aloe vera congelado
  68 g de NaOH (hidróxido de sodio)
  20 g de mezcla de aceites esenciales: 12 g de lavanda, 6 g de nerolí, 2 g de patchouli

            8% de sobreengrasado - 30% de concentración 

No se deja para la traza ningún aceite (ni tan siquiera los esenciales), pues considero que el sobreengrasado, en la saponificación en frío, siempre es una mezcla de todos los aceites que se emplean. 

Ya sin más, me despido hasta la próxima. Un abrazo a todos.




  

ELABORACIÓN DE UNA CREMA BASE

Hola, ¿qué tal estáis? Espero y deseo que muy bien. He publicado ya en mi canal de YouTube la elaboración y formulación de una crema base, muy sencilla, que en principio solo tenía que constar de tres ingredientes, pero que al final se han convertido en cinco más dos, aunque estos dos tienen como base el mismo aceite de oliva que se utiliza para la parte oleosa, aunque con macerados.

Antes de elaborar cualquier crema tenemos que ver su formulación. No se pueden poner unas cantidades al azar, porque no sabemos qué podría salir.

Para realizar una crema como ésta hemos de pensar que necesitamos:

-- una parte acuosa

-- una parte oleosa

-- un parte que emulsione las dos anteriores

Si entendemos que el aceite y el agua no son miscibles, es decir, no se unen por sí solos, y en cuanto los juntamos se separan las dos partes, entenderemos que necesitamos algún componente que ayude a que se forme una emulsión. Con el emulsionante esas dos partes no se acabarán por mezclar, pero quedarán dispersas entre ellas de tal manera que tendremos la sensación de que se han unido.  Puede ser que el agua se disperse en el aceite, o bien sea al revés, es decir, que sea el aceite que se disperse en el agua; así tendremos lo que se define como W/O (agua en aceite) o O/W (aceite en agua). De eso se encargan los emulsionantes. Cada uno dará un tipo de situación u otra.

Con estos tres ingredientes podemos elaborar una crema.

Para formularla normalmente se tienen en cuenta unas cantidades. Veamos un ejemplo.

Para 100 gramos de crema se utilizará aproximadamente entre un 30% o un 35% de aceite; para saber la cantidad de emulsionante necesario tendremos que fijarnos en la etiqueta del fabricante. Normalmente para una crema oscilan entre el 5 y el 10%.  Y el resto sería de agua. En el caso que tenemos en el vídeo, un 30% de aceite, un 8 por ciento de emulsionante; un 3% de activos y 59% de agua (en nuestro caso destilada). Dependiendo de la cantidad que necesitemos, solo tenemos que hacer una sencilla operación de multiplicar, o dividir en el caso que quisiéramos menos de 100 gramos.

No obstante, hemos de tener en cuenta el uso que se le va a dar a esa crema. Si la queremos para que sea un vehículo portador de, por ejemplo, esencias florales, tendremos que descontar de la fase acuosa el tanto por ciento de las esencias florales (dependerá del volumen de la crema el número de gotas de cada flor, y se contabiliza un 1% por cada 20 gotas, aproximadamente.  Además, si vamos a hacer una gran cantidad (un quilo, por ejemplo), le tendremos que poner conservante sí o sí, además de mantenerla en el frigorífico. 

En este caso, he descontado del agua para los activos un 1% para Vitamina E Tocoferol, un 1% para conservante y un 1% para las flores de Bach.

Normalmente se puede dejar en una crema base un 5% para activos para poder añadirlos posteriormente, según queramos personalizar nuestra crema; aunque sin habernos olvidado de ponerle ya el conservante para que no se nos estropee.

Espero que no sea muy complicada de entender mi explicación.

Vamos con las propiedades de la crema base en sí, es decir, de la que vais a ver en el vídeo.

22 gramos de aceite de oliva virgen extra, con todas las propiedades del aceite de oliva: nutrición, hidratación, antioxidante, aporta vitamina A y E..., ayuda a retrasar el envejecimiento cutáneo...

4 g de un macerado de caléndula en aceite de oliva. Contiene las propiedades del aceite de oliva más las que le proporciona el macerado de caléndula, que es antiinflamatoria, calmante, cicatrizante y fungicida.

4 g de un macerado de hipérico en aceite de oliva. Igualmente contiene las propiedades del aceite de oliva más las del hipérico: regenerador celular, hidratante, cicatrizante y antiinflamatorio...

8 g de cera autoemulsionante Protelan ENS, de origen vegetal, cuyo INCI es Glyceryl Stearate (and) Cetearyl Alcohol (and) Stearic Acid (and) Sodium Lauroyl Glutamate, con certificado Eco-cert. Crea emulsiones O/W y funde aproximadamente a los 60ºC, debiéndose calentar en la fase oleosa. Para cremas se suele usar de un 6 a un 8 por ciento del total de la crema.

Vitamina E (Tocoferol). Potente antioxidante para alargar la vida de los aceites en las preparaciones oleosas.

Conservante: Extracto de semilla de pomelo. Tiene propiedades antibacterianas, antifúngicas, antivíricas y antiparasitarias. Es considerado un antibiótico natural. 

Espero que os sea interesante y de utilidad. Os invito, ahora, a ver el vídeo si todavía no lo habéis hecho. Y ya de paso, si no estáis suscritos al canal de Youtube, ¿a qué esperáis? Si, además de suscribiros, le dais a la campanita que pone Todas, Youtube os enviará una notificación cada vez que publique un vídeo. Y si os ha gustado, compartidlo con vuestras amistades; yo os lo agradeceré, y quién sabe si ellos también. Hasta la próxima.



AGUA DE FLORIDA

Hola, hola… El tema que nos ocupa esta vez es el “Agua de Florida” o “Agua Florida”. La primera vez que la olí me encantó. Fue en una tienda de Barcelona, “Nostradamus”, en la calle donde yo vivía entonces, allá por el año 1995. Y ya su fragancia, dulzona, con toques cítricos, me cautivó. Había entrado a comprar unas cartas de Tarot, y no sé por qué no compré el Agua de Florida. Tendría que ser mucho después que la volví a encontrar y supe que era “mi fragancia”.

Encontré una fórmula para hacerla en el libro “El arte de la Aromaterapia”, de Robert Tisserand, Paidós, 2007, y desde entonces no he dejado de hacer esa fórmula.

Hoy os la traigo en el vídeo que acabo de publicar, pero también me ha apetecido hacerla de forma más artesanal, si cabe, con los ingredientes naturales en maceración hidroalcohólica. Todavía está en proceso, así que publicaré alguna fotografía en Facebook o Instagram cuando ya la tenga filtrada.

Os dejo las dos recetas, por si es de vuestro interés hacerlas, teniendo en cuenta que la primera es fruto de haber visto algunos vídeos en YouTube y leído algunos artículos en diferentes blogs, sobre todo wiccanos, y de la similitud de las materias primas con los aceites esenciales usados. Le he querido aportar, además, un toque de misticismo, si cabe, añadiendo incienso y mirra a la preparación.

En la segunda receta, la de los aceites esenciales, siempre incluyo en el frasco dosificador algunas piedras semipreciosas (no siempre son las mismas); en este caso, y lo explico porque creo que en el vídeo no queda muy claro, son dos piedras de amatista, con la intención de que su esencia ayude a transmutar energías negativas.

Un poco más abajo tendréis algunos datos sobre el fabricante del Agua de Florida en EE.UU., y sobre Robert Tisserand, que espero que también sean de vuestro interés.

RECETA 1

  • Cáscara de naranja
  • Cáscara de limón
  • Cáscara de mandarina
  • Hojas de romero
  • Hojas de lavanda
  • Trozos de canela
  • Clavos de especia
  • 1 pellizco de resina de mirra
  • 1 pellizco de polvo de incienso
  • Vodka (mitad del frasco porque no tenía más)
  • Agua de rosas
  • Agua destilada
  • (Dejaremos macerar unas tres semanas y colaremos)

 

RECETA 2 (echando cálculos de la receta original)

  • A.e. de bergamota 3 g
  • A.e. de clavo 1,4 g
  • A.e. de canela 2 g
  • A.e. de espliego 1 g
  • A.e. de limón 1 g
  • A.e. de nerolí 0,5 g
  • A.e. de jazmín 5,5 g
  • Agua de rosas o agua destilada 15 g
  • Alcohol puro 90º 140 g
  • 2 piedrecitas de amatista

El Agua de Florida o agua Florida es un agua perfumada que se fabrica de forma industrial. Es una versión americana del Agua de Colonia. El nombre alude a la Fuente de Juventud que supuestamente se localizaba en Florida, así como a la base floral de la fragancia.

Según los poseedores actuales de la marca registrada actual, Lanman & Kemp Barclay, el Agua de Florida fue introducida en la ciudad de Nueva York por el perfumista (y fundador de la compañía original) Robert I. Murray, en 1808.

La compañía dice que su producto, que ahora se vende bajo la marca Murray & Lanman, aún utiliza la fórmula original de 1808, y que la etiqueta actual es también una versión ligeramente modificada de la de 1808.

Por su lado, Robert Tisserand, además de ser el fundador de una de las organizaciones más importantes dedicada a la investigación y educación sobre la aromaterapia, el Instituto Tisserand, es un renombrado experto en aceites esenciales, con más de cuarenta años de experiencia en la mezcla de aceites esenciales y el desarrollo de productos de aromaterapia, que combinan los principios de perfumería con las propiedades terapéuticas de los aceites esenciales. Ha escrito varios libros, entre ellos el primero, “El arte de la aromaterapia”, escrito en 1977, y numerosos artículos de investigación sobre la aromaterapia.

¿Qué decir de “El agua de Florida”?

Teniendo en cuenta los aceites esenciales que se incluyen en la fórmula (al menos en la escrita por Tisserand), es un producto relajante, que puede incluso servir de tónico para la piel. Si se utiliza como tónico, yo la usaría por la noche, por el tema de los cítricos, ya que no es conveniente exponer la piel al sol después de usar aceites esenciales cítricos.

También se le atribuyen propiedades esotéricas, como por ejemplo la de ser un poderoso limpiador espiritual, tanto si lo pulverizamos sobre nuestra persona como en estancias, para purificar el ambiente.

Espero que os guste y os dejo ya con el vídeo. Hasta la próxima.



JABÓN FACIAL CON CARBÓN ACTIVADO

Hola, hola, ¿qué tal estáis? En esta ocasión os traigo la elaboración de un jabón con carbón activado, por un lado, y muy hidratante, con aceite de oliva, coco, karité, cacao, almendras, borago y ricino, por otro.

Si miráis el vídeo, veréis que tanto el carbón activado como la mica dorada, mezcladas con ricino, aceleraron bastante la traza y me costó más de lo pensado enmoldarlo. No obstante, no fue a paletadas ni mucho menos, pero mi idea era ir echando hilillos de jabón negros y dorados, además del blanco y natural, y no quedó para nada como había yo pensado. Eso, de cualquier forma, no es nuevo cuando realizamos un jabón, ya que como decimos, "los jabones tienen vida propia". 

                        

Mi idea era hacer un jabón que endureciera únicamente con los aceites, sin añadir ni ácido esteárico ni cera de abejas, que es lo que solemos poner cuando los aceites son blandos. Y aunque en la fórmula hay un porcentaje elevado de aceites blandos (oliva, almendras, borago) quizá los sólidos, coco, karité y cacao, ayudados con el carbón activado y las micas, hicieron que parte de la masa espesara muy rápido. La próxima vez que incluya una fórmula así me ayudaré del lactato de sodio para dejar la traza más líquida.

Vamos con la fórmula:

348 g de aceite de oliva           
125 g de aceite de coco
60 g de manteca de karité
25 g de manteca de cacao
45 g de aceite de almendras
30 g de aceite de ricino
20 g de aceite de borago
87 g de hidróxido de sodio          
232 g de agua destilada
aa.ee. petitgrain, lavanda y eucalipto 
2 g DT, mica blanca perlada; 2 g carbón activado; 2 g mica dorada    

Y vamos con las propiedades de los aceites y del carbón activado. Voy a poner las mínimas, porque la mayoría ya las sabemos.

Aceite de oliva: Es el aceite básico que usamos para hacer jabones, incluso podríamos usar en nuestra receta un 100%. Contiene gran cantidad de vitaminas A, D, E y K. Es una gran fuente de ácidos grasos esenciales que contribuyen a restaurar los niveles de humedad de la piel.
Aceite de cocoEl aceite de coco contribuye principalmente a la formación de espuma en el jabón, y le aporta dureza. El porcentaje que se recomienda está entre el 20 -30%. Se emplea fundamentalmente como humectante y actúa sobre la piel como una capa protectora ayudando a retener la humedad. 
Manteca de karité: Hidrata, suaviza y protege los tejidos celulares gracias a su composición muy rica en insaponificables y en vitaminas. Mejora la elasticidad de la piel por sus propiedades nutritivas y alto contenido en omegas.
Manteca de cacao: Con propiedades hidratantes y emolientes, contiene, además, antioxidantes que frenan el envejecimiento de la piel.
Aceite de almendras dulces: Es un aceite suavizante e hidratante, que proporciona elasticidad a la piel. Contiene vitaminas (principalmente vitamina B): tiamina, riboflavina y niacina; minerales esenciales: zinc, hierro, calcio, magnesio, fósforo y potasio. Este aceite se utiliza, sobre todo, como aceite portador para masaje.
Aceite de ricino: Este aceite se tiene que usar en los jabones con prudencia, pues acelera la traza. Tiene un alto poder humectante y se usa para endurecer el jabón.
Aceite de borago: Muy interesante para pieles secas, maduras, ya que es un aceite antioxidante y antiinflamatorio.
Carbón vegetal activado de coco:  Este activo es capaz de absorber impurezas y toxinas, por lo que es un potente limpiador y purificador. El carbón activado expulsa el exceso de grasa e impurezas de la piel, la exfolia, desintoxica y la rejuvenece.
Aceite esencial de petitgrainposee propiedades cosméticas antiinflamatorias y antisépticas. Se suele utilizar para elaborar cremas antiacné; mezclado con aceites vegetales portadores ayuda a rebajar las inflamaciones musculares...
Aceite esencial de lavandalo usamos principalmente por su efecto calmante y sus propiedades cicatrizantes,  antibacterianas y antisépticas.
Aceite esencial de eucaliptus globulus: en este caso lo usamos para dar buen olor, pero aprovechamos las propiedades antisépticas, analgésicas y bactericidas.

Os invito, ahora, a ver el vídeo. Y hasta el próximo, un abrazo.



CREMA SENCILLA PARA DERMATITIS O PIEL ATÓPICA

Hola, hola, ¿cómo estáis? Espero que muy bien.

Hoy nos toca realizar una crema con el hidrolato de lavanda que realicé en mi último vídeo. Podéis verlo aquí. Esta crema está pensada para pieles atópicas, con dermatitis, incluso psoriasis. La persona a la que va dirigida, en principio, solo tiene algunas rojeces que no cursan con picor, aunque sí con un poco de descamación. Vamos a probarla durante un tiempo, por lo que solo he elaborado 100 gramos, y de momento no lleva tratamiento de Flores de Bach, solo los aceites esenciales y activos que considero adecuados. Cuando ya lleve algún tiempo aplicándosela, según los resultados, incluiremos una fórmula de Flores de Bach. Como explico en el vídeo, normalmente las Flores de Bach en crema se preparan con una crema base (ésta no lo es), pero consideraremos añadir la fórmula igualmente, para ver si observamos mejora de forma rápida. En cualquier caso, si considero que merece la pena comentarlo, haré un vídeo explicativo.

Vamos ya a la crema en sí. 

Fórmula:

(Fase acuosa 60%)

45 g hidrolato de lavanda
15 g gel de aloe vera

(Fase oleosa 35%)

8 g manteca de karité
5 g aceite de almendras dulces
6 g macerado de caléndula en aceite de girasol
6 g macerado de hipérico en aceite de oliva
8 g Protelan ENS (emulsionante)
2 g Alcohol cetílico (co-emulsionante)

(Activos 5%)

0,75 g urea
0,75 g inulina vegetal
0,75 g tintura de llantén
0,75 g tintura de gordolobo
0,75 g extracto hidroglicerinado de centella asiática
(Control de pH). En este caso nos da un pH de 5,6, con lo cual no hace falta rectificarlo. Siempre comprobadlo antes del conservante, ya que éstos actúan por rangos y pueden no ser efectivos en un rango distinto del apropiado.
25 gotas Sharomix 705 (conservante)
aa.ee. lavanda, jara, mirra (10 gotas de cada)



Os dejo aquí el enlace  a otro artículo del blog, donde podéis ver con más detalle cómo formular una crema. 

Y ahora vamos a las propiedades de los ingredientes. Muchos ya los he nombrado en anteriores artículos, por lo mismo que comento en el vídeo: antes de llenarme de ingredientes que luego pueden caducar, prefiero utilizar los que ya tengo y que he comprobado que van bien.

Hidrolato de lavanda: se puede usar para cualquier tipo de piel. Pero está especialmente indicado para pieles grasas, piel con impurezas, psoriasis, caspa, quemaduras solares, picaduras de insectos; tiene efecto sebo-regulador, y es refrescante, calmante y anti-inflamatorio.
Gel de aloe vera apto para uso internolo usamos por sus propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes y regenerantes, entre otras muchas.
Manteca de karité: hidrata, nutre, protege y regenera la piel, gracias a la gran cantidad de vitaminas que contiene. Es ideal para pieles sensibles y con problemas dermatológicos.
Aceite de almendras dulces: aporta suavidad a la piel, siendo un gran emoliente; gran capacidad de reducir la sequedad, protegiendo de la deshidratación y el prurito. Disminuye la inflamación, proporciona elasticidad a la piel y activa los sistemas de reparación cutáneos.
Aceite de girasol bio con macerado de caléndula: tendrá las propiedades que le haya transferido la caléndula, además de las propias del aceite de girasol: mantiene la piel suave e hidratada por su alta capacidad de emoliencia; aumenta el contenido acuoso de la piel reteniendo la humedad sobre la superficie; proporciona una capa de protección previniendo la aparición de irritaciones; disminuye los signos de inflamación cutánea. Es un aceite muy sensible a la oxidación, por su alto contenido de yodo, con lo que para mantenerlo el máximo de tiempo sin enranciar es conveniente agregarle vitamina E al hacer cualquier macerado. Aceite macerado con caléndula: aporta gran emoliencia y suavidad; favorece y acelera el proceso de cicatrización cutánea; alivia la inflamación local; tiene efecto antibacteriano y antiséptico.
Aceite de oliva virgen extra bio con macerado de hipérico: tendrá las propiedades que le haya transferido el hipérico, además de las propias del aceite de oliva: aporta suavidad a la piel; nutre las células epidérmicas en profundidad; restaura los niveles de humedad en la piel; tiene acción calmante, especialmente sobre irritaciones e inflamaciones. Aceite de hipérico:  mejora la apariencia de la piel seca y dañada; restaura la suavidad cutánea; tiene efecto astringente; acelera los procesos de cicatrización, mejorando rápidamente las lesiones de la piel; efecto calmante, con alta capacidad antiinflamatoria y descongestionante; y actividad antibacteriana.
Emulsionante Protelan ENS: Proporciona un excelente efecto hidratante y una sensación de piel sedosa muy agradable. Proviene de materias primas vegetales, completamente renovables y biodegradables sin componentes ethoxilados. Es capaz de producir tanto emulsiones de tipo loción como cremas más espesas. Se mezcla en la fase oleosa y se calienta a 65-90º (dependiendo de los aceites). Con este autoemulsionante no hace falta calentar la fase acuosa. Dependiendo del tipo de crema se utiliza hasta un 8 por ciento de la fase oleosa.
Co-emulsionante Alcohol cetílicose utiliza para dar consistencia, emoliencia y estabilidad a las emulsiones. Permite espesar las cremas y proporciona una sensación suave y nutritiva. Se utiliza normalmente de un 2 a un 5 por ciento en combinación con otro emulsionante y se incorpora en la fase oleosa.
Está indicado para todo tipo de piel pero especialmente para pieles secas, ya que previene la deshidratación.
Urea grado cosméticoaumenta la hidratación de la piel y puede aliviar el picor. Tiene efecto antimicrobiano. Se usa en cremas y lociones para pieles secas, con impurezas, dermatitis atópica y acné. Se trata de urea de origen sintético.
Inulina vegetal: Es un activo muy hidratante para la piel. También se usa para el cabello, pero se emplea también en cremas y lociones para la cara y el cuerpo. 
Tintura de llantén (1:10): entre sus propiedades destacan su acción calmante, demulgente y protectora de la piel, así como acción antipruriginosa, cicatrizante, antialérgica y antiinflamatoria. 
Tintura de gordolobo (1:10): El gordolobo es una planta demulcente y protectora de la piel, con capacidad para calmar el prurito y se considera antialérgica y antiinflamatoria. Favorece la hidratación cutánea, suaviza y acondiciona la piel
Extracto de centella asiática: La centella asiática tiene como principales propiedades ser venotónica, anticelulítica, cicatrizante y regeneradora. 
Sharomix 705:  conservante de amplio espectro compuesto por una combinación de ácidos orgánicos (Ácido Benzoico, Ácido Sórbico, Ácido dehidroacético, Alcohol Bencílico) y aprobado por Ecocert.
Aceite esencial de lavanda angustifolia: lo usamos principalmente por su efecto calmante y sus propiedades cicatrizantes,  antibacterianas y antisépticas.
Aceite esencial de Jara (Cistus ladaniferus L.): en este caso lo seleccionamos por su acción astringente, bactericida, antiséptico y cicatrizante. 
Aceite esencial de mirra ( Commiphora myrrha): se ha seleccionado por sus propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas, antisépticas, astringentes y cicatrizantes.

Hasta aquí la explicación adjunta al vídeo. Espero que os haya sido de utilidad y os haya gustado el vídeo. Si todavía no lo habéis visto, ¿a qué esperáis? Y recordad: like, si os gusta, y suscribíos con campanita incluida si aún no lo habéis hecho.
Por mi parte, me despido hasta la próxima. Salud. 


COMO ELABORAR UN ACONDICIONADOR SÓLIDO

Hace ya algún tiempecillo tenía que haber elaborado este acondicionador, pero por unas cosas o por otras aún no lo había hecho. Ahora, como ya no me quedaba apenas del que estaba usando, he aprovechado un ratito para hacerlo y grabarlo en vídeo. Como veréis, no es nada complicado realizarlo.
Vaya por delante que quiero aclarar que he usado BTMS 25 como emulsionante acondicionador. ¿Y, por qué necesito aclararlo? Pues porque comentarios más o menos recientes han afirmado que el BTMS puede no ser inocuo para el medio ambiente y ser perjudicial para la fauna marina. Creo que no es una afirmación categórica, pero por si acaso, vaya esta aclaración por delante. Como también quiero explicar que, al menos en mi caso, lo voy a usar al menos hasta terminarlo, o hasta la fecha de su caducidad, porque la cuestión económica no invita a hacer más gasto del necesario. De cualquier forma, y como éste es un caso particular, no voy a explicar aquí el motivo por el que el residuo de mi BTMS difícilmente va a llegar al mar ni a ningún río (por tema de depuración de residuos líquidos, pero como digo, no voy a desarrollar el tema ahora).
Vamos a la receta y a los ingredientes. El peso de mi acondicionador es de 40 gramos. No necesito más. Dura mucho y cuando se vaya terminando, dependiendo del resultado que me haya dado éste, variaré algún ingrediente o no.


BTMS 25. Es un emulsionante, acondicionador, catiónico de origen vegetal. Su INCI es Cetearyl Alcohol y Behentrimonium Methosulfate. He utilizado 20 gramos. Su pH es un poco alto para nuestro cuero cabelludo, alrededor de 7, pero bajará con el resto de ingredientes utilizados.
Alcohol cetílico. Se utiliza como co-emulsionante. INCI Cetyl alcohol. Para la receta he pesado 4 gramos.
Manteca de cacao. Theobroma cacao. Restaura la vitalidad del cabello seco y previene la deshidratación, tanto del cuero cabelludo como de la cutícula. He pesado 6 gramos.
Aceite de coco. Cocos nucifera. Estimula el crecimiento capilar, y suaviza y repara el cabello. He pesado 3 gramos.
Aceite de aguacate. Persea gratissima. Da brillo y fuerza al cabello, y lo nutgre y le da suavidad. He pesado 4 gramos.
Activos:
Proteínas de sedaINCI: Water, Hydrolyzed silk, Potassium sorbate. Se usa como protector y reparador del cabello. 1 gramo.
D Pantenol. Pro VIT B5Ayuda a fortalecer la cutícula del cabello. 1 gramo.
Proteínas de trigo. INCI: Water, Hydrolyzed Wheat Protein, Leuconostoc/Radish Root Ferment Filtrate. Es el sustituto vegetal de la queratina. Ayuda a reparar la cutícula y mejora la peinabilidad.1 gramo.
Aceites esenciales de Cedro del Atlas (15 gotas) y Lavanda (10 gotas).

Quiero comentar que se me quedó encima de la mesa sin usar el conservante. En realidad, al llevar los hidrolizados de proteínas de seda y de trigo, necesitamos proteger el producto resultante de la acción germicida, bactericida y fúngica, y para ello, y en el rango de pH que acaba el producto, conviene usar un conservante tipo Sharomix 705 o Cosgard. Yo hubiera usado unas 5 o 6 gotas de Sharomix 705, pero allí se quedó. No obstante, espero no darle tiempo al producto a ponerse malo. 
No calibré el pH, porque ya sé por las otras veces que he hecho este acondicionador, que el pH queda sobre el 5,5, apto para nuestro cabello. 
Ahora, ya sin más, os dejo con la elaboración del acondicionador.
Hasta la próxima.

                                  







CREMA PARA EL DOLOR DE LAS MANOS


En el vídeo que acabo de publicar en Youtube podéis ver la realización de una crema para las manos para aliviar el dolor de las articulaciones.


Como digo en la descripción del vídeo, podría hacer una crema base con una fórmula con flores de Bach, de hecho las hay bastante estándars, que suelen ir bien para aliviar dolores e inflamaciones. Pero no considero que tenga que ser éste el caso. Pensar y formular una receta con flores de Bach no es nada fácil. Influyen muchos factores. Y hay que ir al fondo del asunto para saber por qué nos duelen las manos, es decir, cuál es la emoción atrapada que hace que el cuerpo se queje. O también podría ser que hubiera algún órgano afectado (que puede ser lo más probable), que sea el que nos dé esa manifestación de dolor. Así que, mientras que por un lado analizaré el porqué del dolor, por otro lado intentaré mitigar ese mismo dolor con una crema que actúe como antiinflamatoria y analgésica. Y este es el vídeo que nos ocupa ahora.

La receta es bastante simple:

--70 g de infusión de agua destilada con árnica montana, hojas y corteza de abedul, caléndula y un par de hojas de eucalipto. Si tuviéramos harpagofito sería imperativo ponérselo. Pero en este caso no tengo, y me apaño con esas plantas medicinales que son perfectas también. Todas tienen muchas propiedades, pero aquí nos interesa su alto poder antiinflamatorio y analgésico.
--10 g de gel de aloe vera. También lo usamos por sus propiedades antiinflamatorias entre otras muchas.
--15 gotas de conservante Sharomix 705. Es imprescindible un conservante cuando utilizamos cualquier tipo de agua, ya sea mineral, destilada, hidrolato, etc...

Para la fase oleosa incluyo:
--8 g de manteca de cacao, que es un poderoso humectante, y nos ayuda a mantener la hidratación de la piel
--8 g de manteca de karité, que ayuda a mantener hidratada la piel y le aporta emoliencia y suavidad.
--30 g de aceite de oliva macerado en: árnica montana, harpagofito, romero, hipérico, caléndula, pimienta negra y cayena. Además de las propiedades del aceite de oliva, emoliente y muy nutritivo, conlleva las propiedades de las plantas maceradas en él, que nos ayudarán por sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias.
--8 g de cera lanette, que es un emulsionante que va bien con cualquier tipo de piel.

Y estos son los activos:
--2 g de urea (sintética), que básicamente ayuda a la hidratación profunda de las distintas capas de la piel porque reduce la pérdida de agua.
--1 g de alantoína, que también ayuda a la hidratación de la piel y ayuda a regenerarla.
--10 gotas de tintura de harpagofito, que aporta las propiedades extraídas del harpagofito y nos ayuda como antiinflamatorio.
--aa.ee: de gaulteria, que tiene propiedades analgésicas, antirreumáticas y antiartríticas, antiespasmódicas y antisépticas, entre otras; de jara, que tiene propiedades antivirales, antibacterianas, flebotónicas, descongestionantes y analgésicas; aceite esencial de jengibre, que nos puede ayudar a aliviar el dolor y favorecer la circulación de la sangre; el aceite esencial de lavanda lo usamos por sus propiedades analgésicas y relajantes.



Os animo a que os hagáis un macerado con algunas de estas plantas, sino todas, que van muy bien para el dolor, y si no queréis realizar la crema podéis hacer el macerado con aceite de almendras, por ejemplo, que no es tan untuoso como el aceite de oliva, y con este macerado simplemente os podéis dar masajes en las zonas doloridas. Y si queréis hacer una pomada tipo ungüento, solo necesitáis mezclar y calentar el aceite con un 10 por ciento de cera de abejas aproximadamente, y también será un fabuloso preparado para aliviar el dolor.

Espero que os animéis a hacer alguno de estos preparados, y si es así me contéis qué tal os resulta. Pero no dejéis de ver el vídeo. Hasta la próxima.

BODY MILK, CON AVENA, CALÉNDULA, MANZANILLA Y FLORES DE LAVANDA

Hola, hola, hola, hoy os presento, desde mi canal de Youtube, la elaboración de un body milk. 

La idea era hacer una crema ligera y sencilla, con pocos ingredientes. En realidad, no es que haya usado muchos, pero podía haber usado muchos menos. Para realizar una crema, aunque sea un body milk, se necesitan solo tres ingredientes: algún tipo de agua, aceite y emulsionante. Con esto en su debida proporción, podemos tener una crema o un body milk. Yo entiendo como body milk una emulsión muy fluida, que hidrata en profundidad y nos cuida la piel sin dejar sensación grasa.


Si miráis el vídeo, os podéis asustar de la cantidad de ingredientes que hay sobre la mesa de trabajo. Por un lado, en la parte acuosa, he hecho una decocción de avena y en otro recipiente una infusión de flores de caléndula, de manzanilla y de lavanda. Claro, sobre la mesa están las dos preparaciones y los cuatro tarros de las plantas y flores utilizadas. También cerca de ellos está la Goma xantana; de la cual he utilizado aproximadamente un gramo para espesar la fase acuosa.

Luego tenemos los aceites. Para ello he utilizado tres recipientes. En uno he pesado 15 gramos de macerado de caléndula y 15 gramos de macerado de rosa canina o escaramujo. En el segundo había 15 gramos de rosa mosqueta y 15 gramos de germen de trigo. En el tercero 25 gramos de manteca de karité. A excepción del de la manteca de karité, los tarros de los aceites también estaban en la mesa. Luego, en una tacita, los dos emulsionantes: Protelan ENS (12 gramos) y el co-emulsionante Alcohol cetílico (3 gramos), con sus correspondientes envases. También 10 gramos de glicerina, con su envase. 

Y ya llegamos a los activos: inulina, urea, alantoína, extracto de centella asiática, extracto de hibiscus; ácido láctico para reducir el pH en caso necesario (que lo ha sido), y el conservante Sharomix, del cual he usado 30 gotas para las infusiones y 15 gotas más al finalizar el proceso.

Claro, con un hidrolato o agua destilada habría bastado para la parte acuosa, y con un aceite de oliva, o de almendras para la parte oleosa también habría bastado. Y de emulsionante se podría haber utilizado por ejemplo olivem 1000 o cera lanette N por ejemplo. ¿Y de activos? Pues dependiendo del tipo de nuestra piel, podríamos quedarnos con uno solo, o incluso con ninguno. Yo me decantaría por la urea, por ejemplo, o por la inulina vegetal. Pero se podría prescindir. Ahora bien, del medidor del pH, del ácido láctico por si fuera alto y del conservante no prescindiría jamás. Para dentro de un par de semanas voy a hacer una crema con esos ingredientes, para que veáis que se puede hacer sin tanto "potingue". Pero de momento, mirad este vídeo y animáos. 

En cuanto a las propiedades, pues en este caso comentaré las que atañen directamente al objetivo de la crema. 
Avena: hidrata y calma la piel; caléndula: antiinflamatoria, antibacteriana, cicatrizante y antiséptica; manzanilla: ayuda a tratar heridas y impurezas de la piel, antiinflamatoria; lavanda: propiedades calmantes y relajantes.
Goma xantana: espesante natural, de grado alimentario.
Macerado de caléndula: además de las propiedades de la caléndula, al estar macerado en aceite de oliva virgen extra, le aporta las propiedades de este aceite: emoliente, nutritivo, regenerante, calmante, cicatrizante...; macerado de rosa canina: además de las propiedades del aceite de oliva, le aporta las de la rosa canina o escaramujo: muy rico en vitamina C, también contiene vitamina B1 y B2. 
Aceite de rosa mosqueta: alto poder cicatrizante y regenerante; se produce normalmente de las semillas de la rosa canina o escaramujo. 
Aceite de germen de trigo: contiene gran cantidad de vitamina E, lo que evita la oxidación del aceite y ayuda a mantener la estabilidad en los demás aceites, y está muy recomendado para pieles secas. 
Manteca de karité: muy adecuada para el uso en pieles sensibles y secas, con alto poder de hidratación. 
Protelan ENS: emulsionante con una textura muy sedosa. 
Alcohol cetílico: se utiliza como co-emulsionante y espesante. La glicerina es humectante y previene la deshidratación de la piel seca. 
Vamos ya con los activos. Tanto la inulina, como la urea, como la alantoína, favorecen la hidratación de la piel, evitando que se descame y que se agriete. Extracto de centella asiática: estimula la circulación sanguínea, con lo cual ayuda a mejorar el aspecto de nuestra piel; extracto de hibiscus: potente antioxidante que favorece la hidratación.
Otros activos son los aceites esenciales. En este caso he usado Geranio de Egipto, gran regenerador de la piel; Verbena exótica (Litsea citrata): se emplea como relajante y antidepresivo, además de antiséptico; para mí su olor cítrico es exquisito; aceite esencial de caléndula (ver propiedades más arriba).

Vaya, no quiero hacer vídeos largos y ahora también hago artículos del blog largos. Me falta la receta todavía, aunque más o menos la he ido poniendo a lo largo del escrito. Así que pongo solo lo que falta:
De los activos he puesto 3 gramos de cada uno, excepto del extracto de centella asiática y del de hibiscus que he puesto 10 gotas de cada, es decir, aproximadamente 0,5 g. 

Creo que ya está todo. Espero que os animéis a hacer la receta, que si os fijáis, no es muy complicada. Os dejo con el procedimiento. Hasta la próxima. 

PASTA DE DIENTES NATURAL Y CASERA


Hola, hola, hola… ¿Qué podéis encontrar en el vídeo de hoy? 
En este caso he realizado una pasta de dientes casera, que suelo realizar habitualmente, y que por lo general mezclo las cantidades un poco “a ojo”. Como veréis, no doy cantidades en gramos, sino en cucharadas o medias cucharadas. Me he acostumbrado a hacerlo así debido a que, dependiendo de la temperatura ambiente, unas veces sale más líquida y otras veces más espesa, por lo que agrego más arcilla, o por el contrario más cantidad de infusión, o glicerina (aunque intento no ponerla si la textura me parece buena), según sea el caso. (No obstante, en la receta que dejo en el vídeo sí que pongo cantidades, por si os es más cómodo.)


El recipiente es un tarro de cristal previamente lavado y desinfectado. Y para poner la pasta en el cepillo de dientes utilizo un palito de helado comprado en bazar. No hago mucha cantidad de una vez porque así me aseguro de que no se me estropee, aunque nos dura de tres a cuatro semanas largas. Y en casa cada cual tiene su frasquito con su pasta adecuada. Normalmente las personalizo con aceites esenciales, o incluso con flores de Bach, según necesidad, ya que si hay inflamación de encías, sangrado, o incluso visita al dentista, merece la pena incluir una fórmula floral de Bach. ¡Ah! Un apunte por si os lo estáis planteando: me comentó un médico homeópata, en quien tengo puesta toda mi confianza, que el aceite esencial de menta no interfiere con la homeopatía.

Estas son las cantidades y las propiedades de los ingredientes que utilizo.

Infusión de salvia: Nos ayudará para todas las afecciones de la boca, ya que es antiinflamatoria, antifúngica y cicatrizante. (Suelo poner de dos a cuatro cucharadas colmadas una vez colada la infusión).
Infusión de caléndula: Al ser antiinflamatoria, antibacteriana, cicatrizante y antiséptica, nos ayudará para cualquier afección en la boca.
1 cucharada de aceite de coco: Combate la placa dental, y la caries, ayudando también a eliminar hongos y bacterias.
1 cucharada de arcilla blanca de uso interno: alcaliniza el medio y la saliva y reduce la sensibilidad de los dientes; cuida el esmalte y actúa contra la caries. Fortalece las encías, ayudando a remineralizarlas y hacerlas resistentes y fuertes. Impide la proliferación de bacterias y combate el mal aliento.
1 cucharada de carbonato cálcico: Ayuda a destruir la placa bacteriana sin causar daño en el esmalte de los dientes.
½ cucharada de Polvo de siwak (ayurveda). Purifica, combate el mal aliento, protege y alivia las encías sensibles, evitando el sangrado y ayuda a blanquear los dientes.
½ cucharada de xilitol. Actúa como edulcorante, previene las caries, actúa contra la placa bacteriana y ayuda a mejorar el aliento, siendo, además, un buen regenerador del esmalte dental.
¼ cucharada de bicarbonato sódico.  Cada vez hay más defensores del bicarbonato sódico para ayudar a mantener una boca sana; ayuda a equilibrar el pH, ya que el de la saliva es por naturaleza ácido, y el bicarbonato es alcalino. Como no ponemos mucha cantidad en nuestra formulación, no es abrasivo para el esmalte dental. Y nos ayuda también en la eliminación de hongos y bacterias, con lo que actúa también contra el mal aliento.
Extracto de semilla de pomelo (5 gotas, añadida a la infusión). Actúa como conservante, y ponemos solo cinco gotas para que actúe como tal frente a proliferación de hongos y bacterias. No considero necesario poner más ya que la cantidad de pasta de dientes que realizo, unos 40 g, se termina en tres o cuatro semanas como mucho.
Aceite esencial de mirra: antibacteriano, antifúngico.
Aceite esencial de menta: refrescante, para mejorar la sensación del aliento en boca.

Espero que os sirva y que os animéis a hacerla. Un abrazo y hasta la próxima. Os dejo con el vídeo de la preparación.



JABÓN NATURAL DE ROMERO, MENTA Y EUCALIPTO

Este ha sido un encargo para una de mis amigas que, sobre todo en los meses de verano, sufre de mala circulación. Le he regalado un gel descongestionante, del que también os pondré la fórmula en otro momento, pero he aprovechado para realizar un jabón que viene bien para todo el cuerpo. A mí me ha venido bien para volver a coger el gusanillo de realizar jabones, que los tenía un poco abandonados. Y lo cierto es que se nota, porque no le he cogido de nuevo el punto a los colores. Asignatura pendiente que pienso recuperar antes de setiembre. 😁😁
Mientras, vamos a lo que toca, que es el jabón.
Veamos la fórmula para 750 gramos de jabón:

  • Aceite de oliva:   268 g.
  • Aceite de coco:   101 g
  • Aceite de palma:  74 g
  • Aceite de maíz:    47 g
  • Cera de abejas:    15 g
  • Agua:                 168 g
  • Hidróxido de sodio: 66 g

De los 268 g de aceite de oliva he puesto 50 de un macerado que hice hace algún tiempo para el dolor. Este macerado lleva árnica, harpagofito, caléndula, hipérico, pimientos de cayena y pimienta negra en grano. El resto, 218 g de aceite de oliva suave.
Por otro lado, he realizado una decocción con hammamelis, en la cual he infusionado una ramita de romero fresco y un poquito de menta, también fresca. Del agua destilada para mezclar con la sosa he usado 40 g para esta infusión. El resto, 128 g de agua destilada normal.
Las propiedades venotónicas se la dan al jabón los ingredientes de la infusión y los aceites esenciales, que son de romero, menta, eucalipto, y un poquito de lavanda. 12 gramos de cada, excepto de lavanda que no habré puesto más que 4 gramos; en total el jabón lleva 40 gramos de esenciales.



Este jabón lo he querido realizar con la técnica "Clamshell swirl", que voy a practicar más por dos motivos: uno porque no me ha salido como yo esperaba, por el colorido, y el segundo porque me gusta mucho esta técnica. En realidad no es difícil, siempre y cuando se tenga una traza media, ni muy ligera ni espesa, ya que no se podría trabajar. Clamshell swirl se traduce aproximadamente por remolinos de vaina de molusco, o algo así. Se lo vi por primera vez a Holly Kapia Mera y ya me gustó, de hecho me gusta todo lo que hace; y me picó el gusanillo porque Sergio Masala también enseñó en Facebook un jabón muy bonito con la misma técnica. 



Os dejo las propiedades de los aceites que lleva este jabón, aunque la mayoría los podéis encontrar en otros artículos de este mismo blog.

Y antes de eso, lo más importante. Antes de manipular la sosa cáustica, recordemos que protegernos es importante. Guantes, mascarilla y gafas imprescindibles. Y si podéis tener a mano vinagre (que neutraliza el álcali), mejor. Siempre hay que verter la sosa en el agua y nunca al revés. Si el agua no está congelada hay que tener cuidado y remover bien (no subirá tanto de temperatura y no desprenderá tantos gases, aunque yo casi nunca congelo el agua); en caso de que el agua (o lo que se use) esté a temperatura normal hay que procurar hacer la disolución en un lugar bien ventilado o poner la mezcla debajo de un extractor, para que se lleve así los vapores. Ahora ya, los ingredientes:


Aceite de oliva. INCI: Olea Europaea. Es un aceite muy nutritivo, regenerante, antioxidante, con vitaminas A y E; muy adecuado y utilizado en jabonería por sus propiedades acondicionadoras. 
Aceite de coco. INCI: Cocos nucifera. Ayuda a equilibrar el pH cutáneo; altamente hidratante y emoliente; calmante y antioxidante, previniendo y tratando las arrugas. En el jabón nos aportará espuma y limpieza. 
Aceite de palma. INCI: Elaeis guineensis. Tiene un punto de fusión cercano a la temperatura ambiente. Es un aceite rico en vitaminas A y E. Es un aceite nutritivo y emoliente, que previene la deshidratación de la piel. El aceite de palma es muy utilizado en el mundo de la jabonería ya que produce jabones muy suaves, duros y espumosos. Es un aceite muy estable, que no se enrancia fácilmente.
Aceite de maíz. INCI: Zea Mays Germ oil..Es muy rico en Vitamina E, la cual ayuda en a evitar enfermedades circulatorias o vasculares. Previene la formación de radicales libres lo que ayuda a evitar el envejecimiento de las células y tiene un efecto antioxidante. Nutre e hidrata la piel.


Cera de abejas: aporta dureza y emolencia al jabón. Tiene propiedades nutritivas. Nutre y humecta la piel. Aporta numerosas vitaminas, especialmente la vitamina A.
Aceite esencial de romero: astringente, antioxidante, tensa la piel fláccida, tonificante, venotónico...
Aceite esencial de eucaliptus globulus: en este caso en concentro se usa como antiinflamatorio...
Aceite esencial de menta: tiene propiedades antisépticas y bactericidas, y es uno de los componentes habituales para ungüentos o lociones para piernas cansadas. Ayuda a la circulación sanguínea.
Aceite esencial de lavanda:es relajante, a la vez que tonificante, ayuda a aumentar la elasticidad de los tejidos y descongestiona las pieles cansadas. 

Ahora os dejo con el vídeo. Espero que os guste.